Aspectos destacados
ESG proporciona directrices voluntarias para un comportamiento corporativo ético, mientras que la CSRD de la UE exige una presentación de informes de sostenibilidad detallada y auditada.
ESG se centra en el impacto medioambiental, la responsabilidad social y las prácticas de gobernanza, guiando a las empresas en la mejora de sus estándares éticos.
La CSRD busca elevar la presentación de informes ESG al mismo rigor que los informes financieros, impactando a miles de empresas con requisitos específicos de divulgación.
La CSRD exige una presentación de informes de sostenibilidad integral en toda la UE, influyendo significativamente en la responsabilidad y la transparencia corporativa.
Los requisitos de la CSRD se implementarán de manera gradual durante varios años, comenzando en 2024, con plazos específicos según el tipo de empresa, incluidas las pymes y empresas extranjeras con filiales en la UE.
Resumen
En el panorama actual de sostenibilidad corporativa en rápida evolución, términos como ESG (Environmental, Social, and Governance) y CSRD (Corporate Sustainability Reporting Directive) son cada vez más habituales. Pero, ¿qué significan realmente estos acrónimos, en qué se diferencian y cómo afectan a las empresas?
Este artículo analiza las diferencias clave entre las directrices voluntarias de ESG y los requisitos obligatorios de presentación de informes de la CSRD, así como el modo en que estas directivas están transformando el panorama de la sostenibilidad corporativa.
¿Qué es ESG y por qué es importante?
ESG es un marco que utilizan las empresas para medir su impacto y compromiso con los estándares ambientales, sociales y de gobernanza, así como con las mejores prácticas. Permite a las organizaciones evaluar si su participación con el medioambiente, la sociedad en general y las personas dentro de su propia empresa es sostenible. En cierto modo, representa el equivalente a que una empresa se cuestione internamente: “¿Estamos haciendo lo correcto?” en sus tres pilares principales.
El cumplimiento de ESG se ha convertido en un concepto recurrente en el ámbito corporativo en los últimos años, e incluso ha generado controversia en el Congreso de los Estados Unidos. Pero su importancia es innegable, tanto para empleados como para consumidores. Una encuesta de Ernst & Young reveló que el 87% de los ejecutivos consideran que las iniciativas ESG son fundamentales para su negocio, y casi el 80% de los consumidores afirma que dejaría de relacionarse con “empresas que tratan mal al medioambiente, a los empleados o a la comunidad en la que operan”.
Independientemente de las opiniones personales, ESG llegó para quedarse. Las empresas harían mal en ignorar su creciente importancia.
¿Qué significan las siglas ESG?
El acrónimo “ESG”—que significa environmental, social, and governance— apareció por primera vez en un informe de 2004 elaborado por un grupo de instituciones financieras a petición del entonces Secretario General de la ONU, Kofi Annan. Tras las iniciativas de responsabilidad social corporativa (CSR) y sostenibilidad empresarial de la década de 2000, ESG pasó a englobar de forma más exhaustiva muchos de los nuevos desafíos a los que se enfrentaban las empresas y sus accionistas en el siglo XXI.
Los tres pilares de ESG
Parte de la eficacia de ESG como herramienta para analizar y medir el comportamiento y la ética empresarial—y, por qué no, lo que la diferencia positivamente de la ambigua “responsabilidad social corporativa” que la precedió—reside en la especificidad del término. ESG incluye los tres “pilares” que figuran en su nombre, y cada uno de ellos comprende distintos ideales y objetivos interrelacionados. Gracias a la claridad y precisión del acrónimo, las empresas interesadas en adoptar sus principios, los inversores que desean confirmar el comportamiento ético de una compañía y otras partes interesadas pueden utilizar el marco ESG como una hoja de ruta clara para alcanzar sus objetivos.
ESG: Pilar medioambiental
La primera letra de ESG corresponde a la forma en que las acciones de una empresa afectan al medioambiente y al planeta en general. Tradicionalmente, esto incluye elementos como el consumo energético, las emisiones de gases de efecto invernadero, la huella de carbono y el impacto ecológico en la vida silvestre y la pérdida de biodiversidad (un fenómeno catastrófico y paralelo al cambio climático, pero que recibe mucha menos atención y acción). Además, muchas directivas ESG requieren que las empresas desarrollen e implementen una estrategia para el cambio climático, incluyendo objetivos de descarbonización, adaptación climática y mitigación de riesgos.
ESG: Pilar social
El pilar social de ESG abarca los aspectos relacionados con la manera en que una empresa trata a las personas. Esto incluye no solo a sus propios empleados, sino también a quienes forman parte de su entorno ampliado. El pilar contempla cuestiones de remuneración, como salarios justos y dignos, estándares de seguridad en el trabajo y prácticas laborales que rechazan el trabajo forzoso, el trabajo infantil y cualquier forma de explotación. Además, establece la responsabilidad de las empresas para fomentar prácticas éticas de aprovisionamiento y desempeñar un papel activo y firme en el mantenimiento de una cadena de suministro responsable.
ESG: Pilar de gobernanza
El tercer pilar, la gobernanza, es probablemente el más ambiguo y menos debatido de las tres letras de ESG. Muchas veces la gobernanza pasa a un segundo plano frente a la protección del medioambiente y el trato justo de los empleados y demás actores de la cadena de suministro. Sin embargo, el tercer componente es fundamental, ya que representa cómo una empresa se gobierna a sí misma. Esto incluye controles internos, salvaguardas, medidas de cumplimiento y el grado de transparencia, responsabilidad y legalidad de la gestión fiscal y contable. Una buena gobernanza rechaza y combate prácticas empresariales poco éticas como el soborno, la corrupción y la mala gestión corporativa.
Cuando el marco ESG empezó a ganar relevancia hace aproximadamente cinco años, fue adoptado como una estrategia eficaz para exigir responsabilidad a las empresas y motivarlas a desarrollar mecanismos internos para reducir o remediar el impacto de sus acciones. Desde entonces, no obstante, el concepto ha evolucionado más allá de sus objetivos aspiracionales. En la actualidad, constituye la base de normativas legalmente vinculantes.
ESG: Un avance respecto a las primeras iniciativas de CSR
En materia de marcos para lograr la sostenibilidad corporativa, existen muchas siglas a tener en cuenta. Antes de profundizar en cómo ESG amplió los primeros programas de CSR del siglo XX, conviene aclarar algunos conceptos:
ESG corresponde a Environmental, Social, and Governance
CSR (que no debe confundirse con CSRD) corresponde a Corporate Social Responsibility
CSRD es el acrónimo de Corporate Sustainability Reporting Directive
Aunque todas están relacionadas con la responsabilidad y la ética corporativa, cada una representa un marco distinto orientado a fines diferentes.
ESG vs. CSR: ¿En qué se diferencian?
CSR y ESG son marcos éticos diseñados para ayudar a las empresas a gestionar su impacto sobre el medioambiente, la sociedad y la gobernanza interna. Sin embargo, abordan este propósito de manera diferente. En el caso de ESG y CSR, uno allana el camino al otro.
El concepto de CSR tiene sus raíces a mediados del siglo XX, cuando las empresas comenzaron a considerar no solo sus responsabilidades con los empleados, sino también con las comunidades circundantes. Muchas de estas iniciativas surgieron como respuesta a acontecimientos sociales relevantes, como:
Movimiento por los derechos civiles (décadas de 1950 y 1960): Las protestas y manifestaciones impulsaron debates sobre igualdad, diversidad en el empleo, prácticas de contratación, entre otros.
Derrame de petróleo de Santa Bárbara (1969): El mayor derrame de petróleo en Estados Unidos hasta ese momento, cuya cobertura mediática impulsó una nueva legislación medioambiental.
Escándalo de Love Canal (1978): Años de vertidos químicos sin control por parte de la empresa Hooker Chemical dejaron a los habitantes del vecindario Love Canal enfrentando efectos catastróficos para la salud y el entorno.
Estos y otros movimientos empujaron a las empresas a reflexionar sobre sus valores y cómo los aplicaban en la práctica. Algunas de las primeras acciones bajo el paraguas de CSR incluyeron:
Enfoque en la reducción de residuos y el ahorro energético
Transición a envases sostenibles o reciclables
Fomento de la igualdad de oportunidades en la selección y la formación
Donaciones a ONG o entidades alineadas con la misión y los valores de la empresa
En líneas generales, CSR ponía el énfasis en las medidas adoptadas por las empresas para gestionar su responsabilidad hacia los empleados y la sociedad en su conjunto.
ESG, surgido a continuación, adoptó una nueva perspectiva: se ha consolidado como el marco que usan los inversores para valorar la gestión empresarial en términos de crecimiento a largo plazo y riesgos. ESG ha cobrado especial relevancia con la introducción de normativas adicionales por parte de los gobiernos en materia de responsabilidad corporativa, como la Ley Sarbanes-Oxley (2002) y la Ley Dodd-Frank (2010) en Estados Unidos.
En resumen: CSR sentó las bases de la responsabilidad corporativa y ESG ofreció un marco estandarizado para que los inversores puedan medir los riesgos ambientales, sociales o de gobernanza de una empresa.
¿ESG reemplaza a CSR?
ESG no reemplaza a CSR, sino que se construye sobre ella al proporcionar un marco medible y basado en datos, que permite a inversores, reguladores e incluso consumidores comprender cómo una empresa gestiona sus compromisos ambientales, sociales y de gobernanza.
¿Qué es la Corporate Sustainability Reporting Directive (CSRD)?
Concebida originalmente como sucesora de la Non-Financial Reporting Directive (NFRD) de la Unión Europea, la UE presentó la propuesta inicial de la Corporate Sustainability Reporting Directive en abril de 2021. En diciembre del año siguiente, la CSRD se publicó en el Diario Oficial de la Unión Europea. La directiva entró en vigor el 5 de enero de 2023.
Al sustituir la NFRD y establecer requisitos más exigentes para la presentación de información de sostenibilidad a través de la CSRD, la UE busca aumentar la transparencia en el sector corporativo y dar a inversores, consumidores y otras partes interesadas un acceso más claro y directo al impacto ESG de las empresas. Aunque se enmarca dentro de una visión a largo plazo para luchar contra el cambio climático y avanzar hacia una economía sostenible, el objetivo principal de la nueva regulación puede resumirse de manera sencilla: equiparar la presentación de informes ESG con la de informes financieros en la UE.
El objetivo principal de la nueva regulación puede resumirse de manera sencilla: equiparar la presentación de informes ESG con la de informes financieros en la UE.
Al sustituir la NFRD y establecer requisitos más exigentes para la presentación de información de sostenibilidad, la UE busca aumentar la transparencia en el sector corporativo y ofrecer un acceso más claro al impacto ESG a inversores, consumidores y otras partes interesadas.
La nueva directiva de la UE se basa en el concepto de sostenibilidad para implantar un marco amplio de obligaciones de informes ESG que afecta a miles de empresas de los 27 países miembros. Estas obligaciones se dividen en los European Sustainability Reporting Standards (ESRS), un conjunto de 12 categorías que definen qué información deben divulgar las empresas. En el momento de su adopción en 2023, Mairead McGuiness, Comisaria Europea de Servicios Financieros, Estabilidad Financiera y Unión de los Mercados de Capitales, declaró estos estándares como “una herramienta fundamental para la estrategia de financiación sostenible de la UE”. Según sus palabras, permitirán a las empresas “mostrar los esfuerzos que están realizando para cumplir con la agenda del pacto verde”.
¿Cuáles son los estándares de presentación de informes de la CSRD?
Los estándares se agrupan en cuatro categorías, que hacen referencia directa al marco que inspiró la CSRD: medioambiental, social, de gobernanza y “transversal”. Estas categorías incluyen requisitos de divulgación tanto amplios como detallados, que abarcan cuestiones relacionadas con los tres pilares. Las empresas deberán informar sobre todo, desde mediciones precisas de su impacto ambiental hasta prácticas laborales a lo largo de su cadena de suministro. Se puede consultar el lenguaje específico y los requisitos de los CSRS en el Diario Oficial de la Unión Europea.
Estándares medioambientales
Cambio climático
Contaminación
Recursos hídricos y marinos
Biodiversidad y ecosistemas
Uso de recursos y economía circular
Estándares sociales
Fuerza laboral propia
Trabajadores en la cadena de valor
Comunidades afectadas
Consumidores y usuarios finales
Estándares de gobernanza
Conducta empresarial
Estándares transversales
Requisitos generales
Divulgaciones generales
Requisitos de cumplimiento de la CSRD
Antes de analizar los detalles y el texto de la directiva, las organizaciones deben comprender qué tipo de empresas quedarán sometidas al mandato de la CSRD y cuándo entrarán en vigor esas obligaciones.
¿Qué empresas deben cumplir con la CSRD?
La UE ha dividido en cuatro grupos principales las empresas sujetas a la CSRD.
Empresas cotizadas: Este grupo abarca la mayoría de empresas que cotizan en un mercado regulado de la UE, con una excepción importante para las “microempresas” que no superan ciertos umbrales definidos por la UE.
Grandes empresas no cotizadas: Incluye empresas que operan en la UE y cumplen al menos dos de los tres siguientes criterios durante dos ejercicios consecutivos: un mínimo de 20 millones de euros en activos totales; una facturación neta de al menos 50 millones de euros; y una plantilla media anual de al menos 250 empleados.
Pymes: La Comisión Europea define a este grupo simplemente como pequeñas y medianas empresas cotizadas en mercados regulados de la UE (con la excepción, nuevamente, de las microempresas).
Empresas extranjeras con filiales en la UE: El cuarto grupo comprende negocios extranjeros con una filial en la UE y una facturación anual en la UE por encima de 150 millones de euros (calculado como el promedio de ingresos de los dos últimos años).
¿Cuáles son los requisitos de presentación de informes de la CSRD?
Los requisitos de la CSRD tendrán una implantación escalonada y compleja, que se producirá a lo largo de los próximos años. El Consejo de la UE, el Parlamento Europeo y la Comisión Europea han establecido su calendario de cumplimiento de la CSRD en el “Legislative Train Schedule.”
(Cabe destacar que, a partir de abril de este año, la UE aprobó una prórroga de dos años para ciertos requisitos de la CSRD que afectan a empresas con sede fuera de la UE, así como a algunos estándares sectoriales específicos. Las empresas eximidas tendrán ahora hasta el 30 de junio de 2026 para cumplir con la CSRD).
A partir del 1 de enero de 2024, todas las empresas de la UE ya sujetas a la NFRD deben cumplir con los requisitos de presentación de informes de la CSRD. Estos informes deberán presentarse en 2025.
A partir del 1 de enero de 2025, todas las empresas que no están sujetas actualmente a la NFRD y cumplen los criterios anteriores de grandes empresas no cotizadas deben acogerse a los requisitos de la CSRD. Estos informes deberán presentarse en 2026.
A partir del 1 de enero de 2026, todas las pymes cotizadas en mercados regulados de la UE deberán cumplir con los requisitos de informes. Los informes correspondientes deberán presentarse en 2027.
A partir del 1 de enero de 2028, todas las empresas extranjeras con filiales en la UE y que cumplan el umbral de facturación citado deberán cumplir con los requisitos. El informe correspondiente se presentará en 2029.
¿Cuál es la diferencia entre ESG y CSRD?
En primer lugar, es importante analizar en qué se diferencian ambos marcos. ESG y CSRD están estrechamente relacionados, pero desempeñan funciones distintas en el ámbito corporativo. ESG comenzó como la vía para que las empresas abordaran y comunicaran voluntariamente sus prácticas éticas y de sostenibilidad, facilitando un marco para mejorar el impacto ambiental, el trato justo a los empleados y la gobernanza transparente.
Por su parte, la CSRD toma los principios de ESG y los hace obligatorios. Convierte los objetivos aspiracionales de ESG en regulaciones legales y vinculantes, por las que se requiere la publicación de informes detallados y auditados sobre las prácticas de sostenibilidad de la empresa. Mientras que ESG proporciona un marco de referencia, la CSRD lo convierte en un requisito de obligado cumplimiento dentro de la UE, garantizando que las empresas acaten estándares estrictos de presentación de informes.
En resumen, ESG es el marco para un comportamiento corporativo ético y la CSRD es la directiva regulatoria que exige el cumplimiento de esos principios en la UE.
Convenciones en los informes ESG: auditoría externa y “doble materialidad”
Aunque el alcance completo de las obligaciones de la CSRD excede los límites de este artículo, dos mandatos clave merecen una atención especial, ya que redefinen la manera en que las empresas implementan los informes ESG exigidos.
En primer lugar, la UE obligará a todas las empresas sujetas a la CSRD a auditar sus datos de sostenibilidad. A partir de 2025, la ley requerirá que las empresas obtengan una “verificación limitada” (“limited assurance”) por parte de un auditor externo. Más adelante, en 2028, la intención de la UE es implantar una verificación de “nivel razonable” (“reasonable assurance”), que exigirá un análisis más riguroso y detallado realizado por un tercero.
Otro aspecto destacado es el concepto de doble materialidad. La doble materialidad se refiere a un estándar de informes que analiza, por un lado, la “materialidad de impacto”—los efectos específicos y medibles de una empresa en los tres pilares ESG—, y por otro, la “materialidad financiera”—las consecuencias que dichas cuestiones de sostenibilidad tienen en las finanzas de la empresa. Como explica Reuters, el mandato de doble materialidad de la CSRD exige a las organizaciones evaluar tanto sus impactos externos en materia medioambiental y social, como la relación entre los asuntos de sostenibilidad y sus resultados financieros.
La doble materialidad implica evaluar tanto la “materialidad de impacto” (los efectos medibles sobre los tres pilares ESG) como la “materialidad financiera” (el efecto de esos asuntos de sostenibilidad en la rentabilidad de la empresa).
Los análisis de doble materialidad son complejos y multifacéticos, y requieren grandes volúmenes de información muy específica. Debido a la cantidad de datos exigidos, muchas empresas deberán involucrar y coordinar diversos departamentos internos para cumplir con las expectativas de la UE. Por tanto, aunque la Comisión Europea ha previsto un calendario relativamente generoso para el cumplimiento de la CSRD, las empresas deberán mostrar una gran capacidad de organización y gestión para conseguirlo. La magnitud de la información requerida—y los mecanismos que puede que deban crear las organizaciones desde cero para recabarla—suponen un gran reto para miles de empresas.
Si bien ESG nació como un marco para fomentar la buena gobernanza corporativa y cuantificar las prácticas de sostenibilidad entre grandes empresas, la CSRD ha convertido el concepto en un requisito legal de gran alcance en toda Europa. Comprometerse a reducir la huella de carbono y promover prácticas laborales justas en el contexto de ESG es una cosa; cumplir con obligaciones jurídicas y reportar estrictamente la adhesión a esos principios—como ahora muchas empresas están empezando a experimentar—es un desafío mucho más complejo y exigente.
En resumen
ESG proporciona directrices voluntarias para el comportamiento corporativo ético, mientras que la CSRD de la UE exige una presentación de informes de sostenibilidad detallada y auditada.
ESG se centra en el impacto medioambiental, la responsabilidad social y las prácticas de gobernanza, orientando a las empresas en la mejora de sus estándares éticos.
La CSRD busca elevar la presentación de informes ESG al rigor de los informes financieros, impactando a miles de empresas con requisitos específicos de divulgación.
La CSRD exige una presentación de informes de sostenibilidad integral en toda la UE, con gran repercusión en la responsabilidad y transparencia corporativa.
La implantación de los requisitos de la CSRD será progresiva, comenzando en 2024, con plazos específicos para cada tipo de empresa, incluidas las pymes y empresas extranjeras con filiales en la UE.