Este artículo es la primera parte de una serie de dos sobre cómo analizar y evaluar la sostenibilidad y el desempeño ESG (ambiental, social y de gobernanza) de sus proveedores.
Sería difícil exagerar el auge del marco ESG en la última década. Desde que se acuñó inicialmente en 2005, el acrónimo—que significa ambiental, social y de gobernanza—ha ganado tracción en todo el mundo corporativo, reemplazando de manera definitiva el protagonismo de su predecesor, CSR (responsabilidad social corporativa), e impulsando acciones significativas por parte de muchas grandes empresas. Actualmente, más del 90 % de las empresas que cotizan en el índice S&P 500 realizan algún tipo de reporte ESG, y se espera que el gasto corporativo en servicios relacionados con ESG supere los 65 mil millones de dólares para 2027 (lo que representa un CAGR -tasa de crecimiento anual compuesta- de casi el 15 % durante los próximos años).
A medida que la relevancia e influencia del marco ESG ha seguido creciendo en esta década, sus fronteras se han expandido de forma gradual. Donde antes era suficiente que las organizaciones se centrasen en su propio desempeño ESG y en el cumplimiento de sus tres pilares centrales, ahora las expectativas empiezan a abarcar también las prácticas de sostenibilidad de las empresas con las que hacen negocios. En otras palabras, las compañías empiezan a ser responsables de las acciones de sus socios, incluidos proveedores, fabricantes y proveedores subnivel, ya que conceptos como la debida diligencia en la cadena de suministro impulsan nuevas normativas y una redefinición constante de la rendición de cuentas.
La consecuencia de esta ampliación de los parámetros ESG para las empresas que se abastecen a través de cadenas de suministro complejas es que la noción de “culpabilidad por asociación” puede convertirse en una amenaza cada vez más extendida. Incluso aquellas empresas que gestionan impecablemente sus propias prácticas ESG pueden enfrentar diversas consecuencias por colaborar con proveedores percibidos como poco éticos o explotadores—un estándar cuya "justicia" objetiva puede ser debatida, pero cuya adopción masiva lo convierte en una nueva norma empresarial mucho más relevante.
Por qué debería importarle el cumplimiento ESG de sus proveedores
Para las empresas que todavía están adoptando prácticas ESG e invirtiendo en calificaciones de sostenibilidad—que ahora llegan a costar cientos de miles de dólares al año—a la idea de destinar recursos al cumplimiento ESG de sus proveedores puede parecerle abrumadora, incluso algo excesiva. Sin embargo, existen al menos dos razones de peso por las cuales este aspecto debería convertirse en una prioridad para las empresas que buscan construir resiliencia e integrar la gestión de riesgos ESG en sus operaciones.
En primer lugar, nuevas regulaciones están empezando a responsabilizar a las organizaciones por las prácticas ambientales, sociales y de gobernanza de las empresas que operan en toda su cadena de suministro. Estas normativas, que incluyen la Corporate Sustainability Due Diligence Directive (CSDDD), la Corporate Sustainability Reporting Directive (CSRD), y la German Supply Chain Due Diligence Act (SCDDA), imponen obligaciones a las empresas para realizar la debida diligencia en la cadena de suministro y reportar sobre los riesgos ESG presentes en su cadena de valor.
La CSDDD, por ejemplo, cuya implementación comenzará de forma gradual a partir de 2027, exige que las empresas cubiertas por la normativa identifiquen, evalúen y mitiguen los impactos negativos en toda su cadena de suministro. El texto de la directiva establece específicamente que las organizaciones son responsables de implementar medidas de mitigación, monitorizar la eficacia de dichas medidas a lo largo del tiempo e informar anualmente sobre sus avances. La CSDDD y otras regulaciones similares exigen, en la práctica, que las empresas examinen a los proveedores y fabricantes que conforman su cadena de suministro, obteniendo y divulgando información que pueda percibirse como comprometedora, poco ética o directamente contraria al marco ESG.
Uno de los objetivos principales de directivas como estas es establecer estándares de transparencia en toda la cadena de suministro que obliguen a los proveedores a mejorar sus prácticas o a sus clientes a cambiar su aprovisionamiento. En cualquier caso, estas leyes van a incrementar de forma significativa la presión sobre las empresas para conocer el desempeño ESG y el riesgo asociado de sus socios en la cadena de suministro.
La segunda razón tiene consecuencias potencialmente aún más graves, relacionadas justamente con la premisa de culpabilidad por asociación ya mencionada. En esta nueva era de regulaciones estrictas sobre sostenibilidad, calificaciones ESG omnipresentes y un creciente énfasis en la transparencia, tanto los proveedores directos como los fabricantes subnivel estarán bajo un escrutinio sin precedentes. Por ello, más empresas se verán sancionadas por gobiernos y expuestas por organizaciones de vigilancia debido a prácticas poco éticas que contradicen los principios clave de ESG. Aunque estos hechos afecten directamente la reputación y las relaciones comerciales de las empresas implicadas, las consecuencias también pueden sentirse de formas más indirectas.
En los próximos años, las organizaciones que colaboren con proveedores que explotan a los trabajadores, contribuyen a la pérdida de biodiversidad o eliminan residuos peligrosos de forma ilegal, quedarán expuestas a un daño reputacional grave. La investigación congresual que concluyó el pasado mes de mayo es un claro ejemplo. Una investigación del Senado de EE. UU. determinó que BMW y Jaguar Land Rover estaban importando componentes de automóviles fabricados por un proveedor chino prohibido por la Uyghur Forced Labor Prevention Act (UFLPA), y continuaron haciéndolo incluso después de advertencias gubernamentales sobre el aprovisionamiento a través de una entidad sancionada.
Esta revelación supuso un escándalo significativo para ambos fabricantes de automóviles y llevó al Senado a ampliar su investigación sobre la relación de BMW con fabricantes chinos sancionados por el gobierno de EE. UU. Independientemente del resultado legal definitivo, exponer estas prácticas de aprovisionamiento al público deja una mancha moral en estas firmas multimillonarias, comprometiendo su reputación de formas que pueden tardar mucho tiempo en superarse.
Al adoptar un enfoque proactivo para evaluar el cumplimiento ESG de sus proveedores, las empresas pueden protegerse frente a este tipo de riesgos. Las compañías que examinan cuidadosamente a sus proveedores en materia de sostenibilidad refuerzan su sistema de gestión de riesgos ESG y reducen drásticamente las probabilidades de infringir regulaciones gubernamentales o sufrir daños reputacionales graves.
Estrategias clave para evaluar el cumplimiento ESG de proveedores
Las empresas interesadas en gestionar el riesgo ESG de los fabricantes de los que se abastecen disponen de diversas técnicas y recursos de utilidad. Estas estrategias pueden ayudar a mitigar de manera preventiva posibles consecuencias negativas de sus vínculos con organizaciones que no cumplen el marco ESG.
Consultar bases de datos de calificaciones ESG
Aunque no todas las empresas lo saben, existen varias plataformas públicas de divulgación que asignan calificaciones ESG a decenas de miles de empresas de todo el mundo. El Carbon Disclosure Project, conocido como CDP, es quizá la plataforma más reconocida de este tipo. CDP es una organización no gubernamental que gestiona una base de datos en la que más de 23 000 empresas globales divulgan distintos impactos ambientales. Los usuarios pueden crear una cuenta gratuita y acceder a datos detallados sobre alcance 1 y alcance 2 de emisiones de carbono de un fabricante, consumo de agua, riesgos climáticos, y otra información ESG crítica.
Bases de datos como CDP ofrecen a las empresas un valioso punto de partida para determinar el desempeño en sostenibilidad y el impacto ecológico de un proveedor específico. Aunque la plataforma se centra principalmente en el pilar ambiental del marco ESG, las evaluaciones que CDP otorga también pueden servir como referencia útil sobre la diligencia de una empresa en los ámbitos social y de gobernanza.
Enviar cuestionarios ESG a proveedores
A pesar de los avances tecnológicos y la aparición de otros mecanismos de divulgación, los cuestionarios a proveedores siguen siendo una herramienta importante para obtener información de los vendedores. Las empresas pueden recurrir a diversos cuestionarios enfocados en sostenibilidad y riesgo ESG, disponibles públicamente por universidades, organizaciones sin fines de lucro e instituciones financieras. Estos cuestionarios incluyen preguntas sobre emisiones de gases de efecto invernadero, gestión de residuos, códigos internos de conducta y otros temas relevantes del ámbito ESG.
Si bien a menudo no existe una gran responsabilidad asociada a estos cuestionarios ESG—en muchos casos dependen de la buena fe de los proveedores—siguen siendo una forma útil de filtrar posibles proveedores futuros y descartar empresas con un enfoque negligente ante la sostenibilidad. Para hacer estos cuestionarios más dinámicos y eficaces, las empresas deberían establecer métodos formales de seguimiento basados en la información brindada por los proveedores. Por ejemplo, si alguna respuesta del proveedor no cumple con los estándares ESG internos, miembros del equipo pueden contactar al fabricante para explorar posibles mejoras en sus prácticas que refuercen el cumplimiento ESG.
Utilizar una plataforma de gestión de riesgos en la cadena de suministro
A pesar de la cantidad de recursos disponibles, algunas empresas simplemente no cuentan con la capacidad operativa para examinar el riesgo ESG de sus proveedores con el nivel de detalle y rigor que desearían. En estos escenarios, resulta ventajoso incorporar una plataforma de gestión de riesgos en la cadena de suministro (SCRM, por sus siglas en inglés) que facilite la evaluación ESG. El mejor software SCRM ofrece perfiles detallados de miles de proveedores en todo el mundo, incluidas evaluaciones de riesgo ESG e información detallada de cumplimiento. Herramientas líderes del sector como Z2Data pueden ir aún más allá al realizar encuestas independientes a proveedores específicos para analizar cumplimiento y riesgo ESG.
Evaluar el cumplimiento ESG: un imperativo en aumento
No hace tanto tiempo, las empresas no prestaban mucha atención a las operaciones internas ni a las prácticas de sostenibilidad de sus proveedores. Mientras los fabricantes entregaran el producto a tiempo y de forma rentable, la opacidad era la norma aceptada. Pero las exigencias regulatorias han evolucionado significativamente en la última década, y las organizaciones ahora tienen la responsabilidad—quizás incluso la obligación comercial—de conocer con quién están haciendo negocios. Al comprender el desempeño ESG y el riesgo correspondiente de sus proveedores, las empresas pueden protegerse proactivamente frente a problemas de cumplimiento y amenazas reputacionales, fomentando cadenas de suministro resilientes y menos propensas a interrupciones perjudiciales.
Aunque recursos como bases de datos ESG y cuestionarios a proveedores ayudan a comprender los aspectos generales de los programas e infraestructuras de sostenibilidad de sus aliados, a menudo no logran proporcionar una visión verdaderamente integral. Las organizaciones prudentes, con la mirada puesta en prosperar en la próxima década, pueden considerar la combinación de estos instrumentos con una herramienta SCRM especializada. El software de cumplimiento ESG puede aprovechar bases de datos amplias y equipos de investigación expertos para recopilar y consolidar datos críticos de sostenibilidad de miles de fabricantes a nivel global. Con la ayuda de una plataforma de gestión de riesgos eficaz, las empresas pueden analizar información detallada y accionable, como cumplimiento normativo, antecedentes legales relacionados con los pilares social y de gobernanza, y la vulnerabilidad climática de las ubicaciones de fabricación de un proveedor.
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