Ninguna empresa volverá a ver el riesgo de la misma manera que hace cuatro años.
Desde la pandemia, las empresas se preguntan: ¿cómo es ahora la gestión del riesgo para los principales fabricantes del mundo y cómo debería ser de cara al futuro?
Durante la pandemia de COVID-19, las interrupciones en la cadena de suministro a nivel global obligaron a las empresas a evaluar y analizar sus cadenas de suministro de una manera que muchas nunca habían hecho antes.
Los responsables de commodities, profesionales de compras e incluso ejecutivos comenzaron a pensar repentinamente en sus proveedores, en los proveedores de sus proveedores, y en todas las etapas del proceso de fabricación con un nivel de detalle que nunca antes se había requerido.
Si bien estas experiencias no marcaron el nacimiento de la gestión de riesgos en la cadena de suministro, que existe desde hace décadas, sí sirvieron como un potente catalizador para el avance del área y para demostrar su importancia ante un público mucho más amplio.
Se evidenció cómo las vulnerabilidades de la cadena de suministro, los puntos críticos geográficos y las carencias imprevistas podían causar grandes interrupciones y generar pérdidas millonarias para las empresas. Como consecuencia, se empezó a tratar la gestión de riesgos como una función diferenciada dentro de la estructura operativa, merecedora de tiempo, tecnología y recursos.
Pero ahora que hemos superado la pandemia, muchas empresas se preguntan cuál es el lugar actual y futuro de la gestión de riesgos dentro de sus procesos.
La realidad es que su importancia nunca ha sido mayor.
Las empresas y sus cadenas de suministro enfrentan hoy una mayor variedad e intensidad de riesgos que en cualquier otro momento reciente. Los fabricantes deben afrontar crecientes desafíos geopolíticos, una rápida expansión de las normativas de cumplimiento y las numerosas responsabilidades asociadas a la sostenibilidad y a las iniciativas de ESG (Environmental, Social and Governance, por sus siglas en inglés).
Todo esto configura un panorama de riesgos que no se parece en nada al de hace 20, 10 o incluso 5 años, y exige que las empresas sean ágiles, proactivas y anticipen los riesgos si quieren prosperar a largo plazo.
A diferencia de los cuellos de botella, la escasez en la fabricación y las crisis de contenedores que provocó la pandemia de COVID-19, los factores de riesgo que hoy afectan a los fabricantes no son fenómenos pasajeros. Por el contrario, representan las nuevas realidades, cada vez más consolidadas, de la cadena de suministro global: desafíos que evolucionarán y se ampliarán en los próximos años. Las empresas que deseen fortalecerse ante grandes interrupciones deberán adaptarse a estas complejidades inéditas.
Existen varias fuerzas externas que impulsan los factores de riesgo que hoy deben gestionar las empresas. En primer lugar, las nuevas normativas medioambientales, un énfasis creciente en los derechos humanos y la rápida expansión de sanciones gubernamentales, restricciones y controles a la exportación están haciendo que la cadena de suministro global sea cada vez más compleja.
En segundo lugar, los problemas conocidos como los desastres naturales se están multiplicando. El número de desastres naturales que han causado al menos $1.000 millones en daños aumentó de 8,5 a 20,4 por año en los últimos cinco años, solo en Estados Unidos.
En tercer lugar, la demanda de componentes electrónicos y semiconductores está creciendo, y lo hace rápidamente. Cada vez más productos en la vida de los consumidores incorporan electrónica, desde automóviles y timbres hasta tostadoras y menús de restaurantes. La demanda de componentes es más competitiva que nunca, a medida que nuevos innovadores ingresan al mercado con productos digitales.
Estos factores de riesgo, vulnerabilidades y las interrupciones que generan refuerzan la importancia de la gestión de riesgos en la cadena de suministro ahora más que nunca. En el pasado —incluida la pandemia— las empresas que practicaban la gestión de riesgos lo hacían de manera informal o incluso ad hoc.
Los responsables de commodities y los profesionales de compras procuraban conocer a todos sus proveedores. A veces, incluso intentaban familiarizarse con algunos de sus subproveedores. Los expertos en la cadena de suministro podían realizar análisis de riesgos y elaborar informes detallados, transmitiendo esa información a la dirección y otros grupos clave. Pero todo esto eran funciones separadas, aisladas entre sí y, en general, ejecutadas de manera independiente, sin conformar un esfuerzo coordinado, mucho menos un plan estratégico. Sin embargo, a medida que avanzamos en la década de 2020, considero que vamos a presenciar tres cambios que transformarán y madurarán este modelo relativamente simple y unidimensional, revolucionando la forma en que las empresas practican la gestión de riesgos en la cadena de suministro.
En primer lugar, la necesidad de visibilidad en la cadena de suministro será cada vez mayor. Esto ya ocurre a pequeña escala, pero se incrementará significativamente en los próximos años. Y a medida que crezca esta demanda de visibilidad, los profesionales comenzarán a conceptualizar el término de una manera más integral y abarcadora. En lugar de limitarse a hablar con proveedores y subproveedores, la visibilidad abarcará todo lo que integra y rodea la cadena de suministro, incluyendo plantas, ubicaciones, estatus regulatorio, componentes y los miles de datos vinculados a estos (ciclo de vida, obsolescencia, cumplimiento, etc.). Aunque una buena gestión de riesgos implique más que visibilidad, contar con un mapeo de la cadena de suministro y poder visualizar toda su red de proveedores y componentes constituye la base del sector, y los profesionales del sector serán cada vez más conscientes de su importancia crítica.
En segundo lugar, la gestión de riesgos en la cadena de suministro dejará de ser una función aislada y en gran medida desconectada, para integrarse en los procesos y protocolos internos de las empresas. Al volverse parte recurrente y estructural de las operaciones, se formalizará y sistematizará con principios y prácticas establecidos. Con este grado de institucionalización, las organizaciones estarán no solo mejor preparadas y serán más ágiles ante las interrupciones, sino que también desarrollarán capacidades predictivas. El resultado será la capacidad de identificar todo el espectro de factores de riesgo y prever dónde pueden surgir interrupciones potenciales, logrando así un control y manejo superior sobre su cadena de suministro.
Por último, la toma de conciencia sobre las ventajas de la gestión de riesgos generará un aumento de la demanda de tecnología que ayude a cumplir los objetivos de SCRM (Supply Chain Risk Management, por sus siglas en inglés). Las herramientas para la cadena de suministro permiten alcanzar esa visibilidad multidimensional y profunda tan crucial para mitigar los riesgos de manera eficaz. Además, el software de gestión de riesgos proporciona una potente fuente de datos procesables, que permite a las empresas identificar qué componentes cumplen con las normativas comerciales y medioambientales, cómo la obsolescencia de los componentes incide en sus productos y en qué medida las interrupciones afectan a sus proveedores.
Más allá de estos aspectos, estas soluciones tecnológicas son capaces de brindar y sostener una estrategia de gestión de riesgos global y coherente. Cuando las empresas aprovechan toda la visibilidad y los datos que ofrecen estas plataformas para optimizar sus procesos y estructuras de la cadena de suministro, se convierten en organizaciones más proactivas y empoderadas.
Considero que en un futuro muy próximo presenciaremos la madurez de la gestión de riesgos como un elemento integral y fundamental para comprender, analizar e interactuar con la cadena de suministro. En los próximos cinco años, será una disciplina plenamente reconocida y esencial para los negocios en muchos sectores, hasta el punto de que algún día las organizaciones se preguntarán cómo era posible operar antes de esto.
En Z2Data, nuestro objetivo principal es ofrecer a los clientes carteras de visibilidad integral que destaquen los factores de riesgo y aumenten sus opciones, acceso y flexibilidad. Queremos liderar esta transformación en la gestión de riesgos, ayudando a ejecutivos, ingenieros y especialistas en compras estratégicas a aprovechar datos limpios y versátiles para tomar decisiones más acertadas y estratégicas para sus negocios.