El 15 de octubre, Toyota Motor anunció un recorte del 40 % en su producción de automóviles y camiones debido a las dificultades continuas con la actual escasez de microchips, así como al cierre de fábricas en el Sudeste Asiático por el Covid. El anuncio de octubre marcó el segundo mes consecutivo en que Toyota comunicó recortes en su producción.
Regresar a la primavera
Ahora, tómese un momento para regresar conmigo a principios de la primavera de 2021. Veamos algunos de los titulares sobre Toyota y la escasez de semiconductores:
- «Por qué Toyota tenía un gran acopio de chips cuando la escasez de semiconductores perjudicó a otros»
- Toyota se preparó para la escasez de chips hace años. ¿Por qué nadie más lo hizo?
- «Toyota no se ve afectada por la escasez de chips y prevé una recuperación de beneficios»
- «Toyota esquiva la escasez de chips»
Esto no es un ataque a Toyota ni pretendemos señalar a las publicaciones que escribieron los artículos mencionados. No, lo que se evidencia aquí es cuán real es esta escasez de microchips. Las publicaciones anteriores tenían todas las razones para creer que Toyota lograría fácilmente «esquivar» el suministro limitado de circuitos integrados, microchips y controladores.
Una premisa falsa
En primavera, todos creíamos que el suministro de chips «se flexibilizaría» hacia finales de año, y fue esta creencia equivocada —esta premisa falsa— la que llevó a elogiar ampliamente el plan de continuidad de negocio (BCP, por sus siglas en inglés) de Toyota. El BCP de Toyota permitió a la automotriz exigir a sus proveedores almacenar suficientes chips para entre dos y seis meses, en caso de que ocurriera una interrupción en la cadena de suministro.
Ahora, casi seis meses después de la publicación de AutoBlog citada, Toyota se ha visto obligada a recortar la producción por segundo mes consecutivo.
La lección aquí no es simplemente decir: «Oiga, Toyota, almacene para más de seis meses, ¿por qué no lo hace?»
Probablemente, seis meses de inventario era el máximo que los proveedores estaban dispuestos a mantener para el fabricante japonés. Después de todo, acumular chips —o sobreacumular cualquier inventario— conlleva sus propios riesgos.
Una lección aprendida
No existe inmunidad permanente ante la escasez de chips de 2021. Incluso las empresas mejor preparadas para afrontar la escasez, como Toyota, ahora luchan para disponer de suficientes chips y cumplir sus objetivos de producción.
El final de la escasez se percibe casi como un espejismo en el desierto. Se vislumbra en el horizonte y seguimos avanzando hacia él, pero parece alejarse siempre a la misma distancia. En febrero de 2021, los expertos esperaban que la escasez al menos «se atenuara parcialmente» hacia fin de año, aunque previeron cierta «tensión hasta 2022».
Ahora, al acercarse el fin de año, fuentes de la industria afirman que la escasez podría extenderse hasta 2024.
¿Qué se dirá de esta escasez dentro de unos meses?