¿Qué es la gestión del ciclo de vida?
La gestión del ciclo de vida es un término utilizado para describir las medidas estratégicas que se adoptan para acompañar un producto con éxito a lo largo de todo su ciclo de vida. (Por esta razón, a menudo también se denomina “gestión del ciclo de vida del producto”.) Una gestión eficaz del ciclo de vida requiere la experiencia y aportaciones de diversos equipos y áreas dentro de una empresa, incluyendo ventas, marketing y gestión de productos.
La etapa en la que se encuentra un producto dentro de su ciclo de vida puede tener implicaciones significativas sobre cómo los profesionales de estos departamentos desempeñan sus responsabilidades. Por ejemplo, si un producto en particular acaba de ser introducido en el mercado, el equipo de marketing necesitará diseñar una campaña publicitaria que transmita una cantidad considerable de información al público y a los consumidores objetivo, como qué hace el producto, cómo funciona y qué beneficios aporta a los posibles clientes. Los productos más consolidados, con una trayectoria más larga y establecida en el mercado, por el contrario, no necesitan ser reintroducidos; en este caso, sus campañas de marketing deben centrarse en diferenciarlos frente a la competencia o en evolucionar su imagen de alguna manera ventajosa.
En términos generales, la gestión del ciclo de vida implica no solo evaluar la etapa en la que se encuentra un producto, sino también actuar estratégicamente en función de ese análisis y dejar que dicha evaluación informe el desarrollo y perfeccionamiento de las estrategias de ventas, marketing y posicionamiento de la empresa.
¿Cuáles son las etapas del ciclo de vida del producto?
El concepto de analizar un producto comercial a través de sus “etapas de vida” individuales existe desde mediados del siglo XX. En 1957, la reconocida agencia de publicidad Booz Allen Hamilton estableció la teoría de que el ciclo de vida de un producto se compone de cinco etapas: introducción, crecimiento, madurez, saturación y declive.
- Introducción: El producto ha superado las principales fases de desarrollo—incluyendo ideación, prototipado, pruebas y comercialización—y es lanzado al mercado.
- Crecimiento: El producto comienza a generar ventas, crear una base de clientes y contribuir a los ingresos de la empresa. Durante esta etapa, puede registrar aumentos constantes o incluso rápidos en la demanda, a medida que el marketing y el boca a boca ganan tracción y el producto adquiere reputación en su mercado objetivo.
- Madurez: Esta etapa puede percibirse como el punto álgido en la vida del producto. En la fase de madurez, el producto cuenta con una base de clientes estable; genera ingresos constantes tanto para su fabricante como para los distribuidores que venden directamente al consumidor; y está consolidado en el mercado, posiblemente con una cuota de mercado significativa. Por lo general, el mayor volumen de ventas suele alcanzarse en la fase de madurez.
- Saturación: Como su nombre indica, la etapa de saturación describe el momento en que el producto alcanza su punto máximo de ventas y su mayor capacidad de clientes. Uno de los signos más claros de haber llegado a esta etapa es la estabilización de los volúmenes de ventas, lo que indica que el producto ya no amplía su base de clientes. Otro factor clave, de carácter externo, es la aparición y consolidación de competidores que han lanzado productos similares, saturando un mercado limitado y dificultando considerablemente el crecimiento futuro.
- Declive: El inevitable deterioro del estatus de un producto como bien relevante y de alto rendimiento: el declive se manifiesta cuando las ventas empiezan a descender de manera clara y, en gran medida, irreversible. Un producto puede entrar en declive por diversos motivos y tendencias, incluyendo la irrupción de tecnologías más avanzadas. Este fenómeno es especialmente habitual en el sector de los componentes electrónicos, donde los avances tecnológicos emergen continuamente y llevan a que los productos más antiguos entren en declive, lo que finalmente precipita su discontinuación y obsolescencia.
¿Qué relación tiene la gestión del ciclo de vida con los componentes electrónicos?
Al igual que millones de otros bienes del mercado, los componentes electrónicos siguen las etapas del ciclo de vida mencionadas anteriormente (con la posible incorporación de fases adicionales como la retirada progresiva y la obsolescencia). Sectores como la electrónica de consumo, automoción, aeroespacial y defensa son ámbitos sumamente dinámicos en los que se rediseñan productos de forma constante, se ajustan las listas de materiales (BOM) y se adoptan nuevas tecnologías de vanguardia. Por este carácter de cambio permanente, los componentes electrónicos que constituyen el corazón—o incluso podríamos decir las células sanguíneas—de estos sectores, son sustituidos, retirados y declarados obsoletos a un ritmo mucho mayor que otros productos.
Según el informe de Z2Data Obsolescence Trends in 2024, en 2023 se declararon obsoletos 473,910 componentes electrónicos. En los dos años previos la cifra superó el medio millón. Aunque esto se debió, al menos en parte, a los complejos efectos de la pandemia de COVID-19, también ilustra cuán prevalente es la obsolescencia en la cadena de suministro de componentes electrónicos. Debido a la altísima frecuencia con la que los componentes quedan obsoletos cada año, los fabricantes de equipos originales (OEM, por sus siglas en inglés) y otras empresas que adquieren componentes electrónicos deben tener una comprensión clara e integral del ciclo de vida de los componentes en sus listas de materiales (BOM).
En otras palabras, debido al constante riesgo de obsolescencia que pesa sobre los componentes electrónicos—incluyendo interconexión, pasivos y electromecánicos (IP&E) y semiconductores—los profesionales de estos sectores deben gestionar el ciclo de vida de los componentes con un nivel de urgencia y exigencia excepcional.
¿Cómo afecta la obsolescencia de componentes a la gestión del ciclo de vida?
En el vasto mundo de los componentes electrónicos—una cadena de suministro que sostiene a muchos de los sectores comerciales más grandes e importantes del mundo—la obsolescencia es el motor principal de la gestión del ciclo de vida.
Para muchos productos, la gestión del ciclo de vida implica reconocer la etapa en la que se encuentran y adaptar las estrategias de ventas, marketing y las decisiones corporativas al ritmo de dicha etapa. Sin embargo, en el caso de los componentes electrónicos, los OEM practican la gestión del ciclo de vida principalmente para prepararse adecuadamente ante su eventual obsolescencia. Esto suele implicar la creación de planes de contingencia claros para mitigar el impacto cuando un componente concreto llegue a su discontinuación.
¿Cuáles son las estrategias más eficaces para la gestión del ciclo de vida de los componentes?
Gestionar eficazmente el ciclo de vida de los componentes electrónicos exige que ingenieros y profesionales de compras estratégicas apliquen un conjunto de técnicas comprobadas. Combinadas, estas prácticas pueden amortiguar preventivamente las consecuencias de la obsolescencia y proteger las operaciones futuras ante disrupciones costosas.
- Identificación de equivalentes: En la gestión del riesgo de obsolescencia, pocas acciones son tan valiosas como identificar componentes alternativos equivalentes (“crosses”). Los OEM y los responsables de mantener las listas de materiales (BOM) deben buscar alternativas que cumplan con los requisitos de forma, ajuste y función (form-fit-function, FFF); que estén activamente en inventario de los distribuidores; y que no impliquen un impacto significativo en costes y presupuesto. El cruce de referencias no debe ser una acción puntual o improvisada; para ser eficaz y repetible, debe integrarse de manera iterativa en las fases de diseño y desarrollo del producto.
- Selección eficiente de componentes: Al seleccionar los componentes para una nueva lista de materiales (BOM), los ingenieros deben valorar diversos criterios: costes, requisitos de forma, ajuste y función, y disponibilidad en distribuidor. Aunque no pese tanto a corto plazo, también debe considerarse la fase de ciclo de vida del componente. Elegir componentes en fases tempranas—especialmente en crecimiento o madurez—proporciona a las empresas un valioso margen antes de tener que buscar alternativas o abordar rediseños.
- Multiproveedor: Contar con una diversificación sólida en la cadena de suministro es una buena práctica tanto para los equipos de compras como para los OEM. En el contexto de gestionar el ciclo de vida de los componentes y reducir la obsolescencia, las empresas deben identificar fabricantes alternativos que produzcan componentes que puedan actuar como equivalentes de los existentes. Tenga en cuenta que la diversificación solo a nivel de distribuidores no ayuda a mitigar la obsolescencia: cuando un proveedor decide discontinuar un componente, todos los distribuidores quedan igualmente incapaces de reabastecerlo.
- Pronóstico de obsolescencia: Aunque existen múltiples medidas que las organizaciones pueden adoptar para gestionar el ciclo de vida de los componentes y reducir los riesgos asociados a la obsolescencia, casi todas dependen de una cuestión clave: conocer la fase de ciclo de vida del componente y cuándo es probable que se vuelva obsoleto. Por ello, el pronóstico de obsolescencia es una herramienta fundamental para los OEM. Las empresas que disponen de estimaciones más precisas sobre el ciclo de vida de los componentes y el tiempo restante antes de su discontinuación pueden utilizar esa información de forma ventajosa en múltiples ámbitos.
¿Cómo ayuda el pronóstico de obsolescencia en la gestión del ciclo de vida de los componentes?
Un pronóstico de obsolescencia preciso constituye, posiblemente, el pilar de una gestión eficaz del ciclo de vida de los componentes. Sin embargo, dada su complejidad, esta técnica no siempre está al alcance de todos. Pocos OEM cuentan con la tecnología o el conocimiento interno para realizar este tipo de pronóstico, que requiere la capacidad de acceder a grandes volúmenes de datos actuales e históricos, analizarlos con precisión matemática y extraer conclusiones útiles para informar previsiones de ciclo de vida.
Por ello, una plataforma de gestión de riesgos en la cadena de suministro (SCRM por sus siglas en inglés) como Z2Data puede resultar tan poderosa. Este software SCRM implementa algoritmos propietarios de pronóstico de ciclo de vida capaces de informar a los clientes, con un grado de precisión líder en el sector, cuándo un componente llegará a su fin de vida (EOL). De hecho, las estimaciones de obsolescencia de Z2Data han alcanzado una precisión histórica del 90 %, lo que permite que los clientes tomen decisiones y apliquen medidas de gestión del riesgo con la seguridad de que la información en la que se basan es confiable y veraz. Para conocer en detalle las funcionalidades de pronóstico de EOL de Z2Data y su conjunto de herramientas para la gestión de riesgos de componentes, visite el sitio web o solicite una demo.