Existe una brecha oculta en el riesgo ESG en EE. UU. frente a la UE

El riesgo ESG se ha percibido a menudo como un término ambiguo y excesivamente fluido. Sin embargo, en el complejo panorama actual de sostenibilidad, es fundamental comprender las diferencias clave en el riesgo ESG entre los dos mayores mercados del mundo.

Existe una brecha oculta en el riesgo ESG en EE. UU. frente a la UE

Aspectos destacados del artículo:

  • El riesgo ESG se refiere a “Un evento o una condición ambiental, social o de gobernanza que, si ocurre, podría causar un impacto negativo real o potencial, relevante, en el valor de la inversión a raíz de un efecto adverso en sostenibilidad”.
  • Mientras que el riesgo ESG en la Unión Europea equivale hoy a un riesgo legal, respaldado por una serie de importantes directivas regulatorias implementadas en los últimos años, en EE. UU. sigue siendo principalmente una cuestión de reputación. 
  • No obstante, estos riesgos pueden ser significativos, y un creciente número de investigaciones apunta a consecuencias financieras importantes derivadas de los denominados “shocks ESG”.

En los últimos cinco años, el concepto ESG—siglas de environmental, social y governance (ambiental, social y gobernanza)—ha ido posicionándose en el centro de los debates sobre sostenibilidad, acción climática y abastecimiento ético. A medida que este marco se vuelve un componente clave en la manera en que consumidores, inversores y otros actores relevantes consideran el comportamiento empresarial y la responsabilidad social, ha surgido a la par el término riesgo ESG. El riesgo ESG abarca los numerosos impactos negativos potenciales para una empresa que proceden de los pilares ambiental, social o de gobernanza. La Comisión Europea define este término como “Un evento o una condición ambiental, social o de gobernanza que, si ocurre, podría causar un impacto negativo real o potencial, relevante, en el valor de la inversión a raíz de un efecto adverso en sostenibilidad”.

Aunque estas definiciones parecen sencillas a primera vista—riesgos empresariales relacionados de algún modo con uno de los tres pilares principales de ESG—, existe una alta variabilidad en cómo se plasma el término en la práctica. Esta divergencia resulta especialmente notable entre los dos mayores mercados mundiales: EE. UU. y la UE. Las empresas que realmente buscan protegerse frente al riesgo ESG y fortalecer la resiliencia de su cadena de suministro deben comprender cuáles son las amenazas auténticas y verificables en cada una de estas zonas económicas. Solo entendiendo estas distinciones clave usted podrá crear estrategias de gestión del riesgo eficaces para cada región, ajustadas a sus respectivos gobiernos, reguladores y consumidores. 

Riesgo ESG en la Unión Europea

No es una exageración calificar a la Unión Europea como líder global en ESG en cuanto a principios y prioridades. Durante gran parte de esta década, diversos organismos de la UE—including la Comisión Europea, el Consejo de la UE y el Parlamento Europeo—han debatido, negociado y finalmente aprobado normativas decisivas que inscriben el marco ESG en la legislación. Ejemplos de estas leyes son la Corporate Sustainability Reporting Directive (CSRD), la Corporate Sustainability Due Diligence Directive (CSDDD) y la EU Deforestation Regulation (EUDR). 

El surgimiento y la implantación gradual de estas directivas están redefiniendo el significado del riesgo ESG en la Unión Europea. ESG en la UE ha dejado de ser un objetivo aspiracional o una iniciativa desregulada y sujeta a interpretaciones distintas según la empresa. Ahora es ley. En consecuencia, el riesgo ESG es equiparable al riesgo legal; si usted queda expuesto, se coloca en riesgo real de infringir la ley. 

El riesgo ESG es equiparable al riesgo legal; si usted queda expuesto, se coloca en riesgo real de infringir la ley. 

A medida que más empresas quedan bajo el alcance de estas leyes, todas las organizaciones que operan en alguno de los 27 Estados miembros de la UE deberán tomarse en serio los tres pilares del marco ESG. Esto se debe a que las directivas son de obligado cumplimiento e implican sanciones económicas importantes, lo que cambia drásticamente el panorama y la composición del riesgo ESG en Europa. El Parlamento Europeo, por ejemplo, establece que las multas por incumplimiento de la CSDDD tendrán un máximo “no inferior al 5% del volumen de negocios neto mundial de la empresa en el ejercicio financiero anterior al de la decisión”. 

Para una gran corporación con ingresos anuales de 1.000 millones de dólares, dicha sanción equivale a una multa de 50 millones. La directiva también prevé posibles consecuencias si la empresa no paga estas sanciones en el plazo establecido, como la emisión de una “declaración pública indicando la empresa responsable de la infracción y la naturaleza de la infracción”. A esto se le denomina habitualmente “naming and shaming”, es decir, señalar públicamente a la empresa y divulgar sus faltas éticas ante consumidores y partes interesadas. 

Junto con la incorporación legal del marco ESG en la UE, existe también una poderosa dimensión reputacional del riesgo ESG en la región. Un informe de 2023 realizado por la firma de gestión de riesgos WTW constató que cada vez más empresas reconocen la relación entre riesgo ESG y reputación. Más de la mitad de los ejecutivos encuestados mencionaban la reputación como uno de los cinco principales riesgos para su empresa, y los retos ESG en particular aparecen como “riesgos de reputación relevantes”. Además, el 95% de las empresas participantes asignaron presupuestos específicos para gestionar y mitigar daños reputacionales. 

Estudios como el de WTW no suelen centrarse en regiones geográficas concretas. Sin embargo, en la UE, el marco regulatorio unido a la gran relevancia de la sostenibilidad en la cultura europea hace que el daño reputacional sea un aspecto intrínseco del riesgo ESG en el bloque económico. 

Ejemplos clave de riesgo ESG en la UE

• Escándalo de emisiones de Volkswagen

Tipo de riesgo ESG: Pilar ambiental

Resumen: En 2015, la Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos (EPA) notificó al fabricante alemán que había violado la Ley de Aire Limpio del país. Posteriormente, se reveló al mundo que VW había instalado un software especial en sus automóviles para detectar cuándo los vehículos se sometían a pruebas de emisiones, activando controles que permitían superar los umbrales requeridos. Volkswagen admitió haber equipado unos 11 millones de autos con este sistema, conocido como “defeat devices”. 

Las consecuencias reputacionales de este “diesel gate” fueron considerables y prolongadas. Hasta 2020, el escándalo ESG le costó a Volkswagen más de 30.000 millones de dólares en multas, acuerdos económicos y recompras de vehículos. 

• Operación de lavado de dinero de Danske Bank

Tipo de riesgo ESG: Pilar social

Resumen: Uno de los mayores escándalos financieros de la historia europea: en 2017, reguladores internacionales descubrieron que Danske Bank, el principal banco danés, había estado blanqueando grandes sumas a través de su filial en Estonia. El Departamento de Justicia de EE. UU. y las autoridades danesas encontraron que la entidad había lavado cientos de miles de millones de dólares durante ocho años, desde 2007.

Entre los clientes implicados se encontraban el presidente ruso Vladimir Putin y el presidente de Azerbaiyán. Las consecuencias para Danske Bank fueron prolongadas y costosas. Al finalizar 2018, el valor de la empresa había caído a la mitad. Las investigaciones, detenciones y acuerdos se prolongaron durante años, y en diciembre de 2022 el banco aceptó pagar una multa de 2.000 millones de dólares al Departamento de Justicia. 

Riesgo ESG en EE. UU. 

A diferencia de la UE, Estados Unidos carece de una infraestructura regulatoria sólida que haga cumplir el marco ESG y sus principios fundamentales. Los intentos recientes de aprobar leyes para priorizar la sostenibilidad en el sector corporativo y exigir responsabilidad por el impacto ESG se han visto obstaculizados por presiones externas. 

En marzo de 2024, la Securities and Exchange Commission (SEC) finalizó una norma que obligaría a las empresas públicas a divulgar información sobre riesgos financieros relacionados con el clima, emisiones de gases de efecto invernadero (GHG) y otros aspectos ESG. Sin embargo, la norma enfrentó de inmediato una fuerte resistencia legal, con múltiples demandas judiciales en todo el país alegando que la medida de la SEC supondría una carga excesiva de reporte para las empresas. En poco tiempo, 25 estados y otras entidades presentaron demandas ante el organismo regulador. En abril, la SEC anunció que pausaría la aplicación obligatoria de dicha normativa, aunque afirmó que seguiría “defendiendo enérgicamente la validez de las normas finales ante los tribunales”.

Si bien EE. UU. cuenta con leyes medioambientales débiles respecto al pilar ambiental de ESG—especialmente en comparación con la UE—, es en cambio más riguroso en la aplicación del pilar social. El trabajo forzoso está estrictamente prohibido mediante 19 U.S.C. § 1307, que prohíbe la importación de “bienes, mercancías y productos extraídos, producidos o fabricados total o parcialmente en cualquier país extranjero por mano de obra penitenciaria, forzada o bajo servidumbre por deudas”. Además, la Uyghur Forced Labor Prevention Act (UFLPA), en vigor desde 2022, destina recursos y personal para impedir la entrada al mercado estadounidense de productos fabricados mediante trabajo forzoso sistemático en la región de XUAR en China. 

Si bien EE. UU. cuenta con leyes medioambientales débiles respecto al pilar ambiental de ESG—especialmente en comparación con la UE—, es en cambio más riguroso en la aplicación del pilar social.

No obstante, la escasez comparativa de regulación ESG en Estados Unidos implica que muchas iniciativas de sostenibilidad dependen de la voluntad interna de cada empresa, en función de sus prioridades. Mientras que una organización puede priorizar su programa de diversidad, equidad e inclusión (DEI), otra puede enfocarse en alcanzar la neutralidad de carbono. Sin embargo, ninguna de estas acciones es obligatoria legalmente, y por ello el incumplimiento de cualquier objetivo ESG raramente deriva en consecuencias tangibles. 

Sí adquiere mayor relevancia el riesgo ESG en EE. UU. cuando se refiere al daño reputacional. Un documento de trabajo elaborado por investigadores de Fordham, la Universidad de Florida, la Universidad de Hong Kong y Auburn University concluyó que “los impactos ESG negativos afectan profundamente las acciones de los clientes”. Analizaron más de 1.600 incidentes ESG negativos y millones de compras, determinando que como promedio, un escándalo ESG conlleva una caída de las ventas del 5–10% por al menos seis meses.

Un estudio realizado por Bank of America en 2020 refuerza el impacto financiero de estos shocks ESG. El equipo de investigación estimó que 

“más de 600.000 millones de dólares en capitalización bursátil de empresas S&P 500 se han perdido por ‘controversias ESG’” solo en los siete años previos. Además, observaron que el precio de las acciones de empresas afectadas tardaba hasta un año en recuperarse totalmente del daño reputacional. 

Ejemplos clave de riesgo ESG en EE. UU.

• Violación de controles de exportación por parte de Seagate

Tipo de riesgo ESG: Pilares social y de gobernanza

Resumen: En 2023, Seagate Technology, empresa de almacenamiento de datos con sede en California, aceptó pagar una penalización de 300 millones de dólares en acuerdo con el Departamento de Comercio de EE. UU. La sanción vino después de que Seagate infringiera las normas de control de exportaciones establecidas por el Bureau of Industry and Security (BIS) en 2020, que restringían a las empresas estadounidenses de enviar productos con ciertas tecnologías de EE. UU. a Huawei, el gigante chino de las telecomunicaciones. En lugar de suspender los envíos a Huawei, como hicieron sus competidores estadounidenses, Seagate no solo mantuvo la relación sino que firmó un “acuerdo de cooperación estratégica” de tres años. Tras el cese de relación por parte de Western Digital y Toshiba Corp, Seagate actuó como único proveedor de discos duros (HDD) para Huawei, enviando 7,4 millones de HDD entre agosto de 2020 y septiembre de 2021, en directo incumplimiento de la normativa comercial. 

• Escándalo de datos de Cambridge Analytica 

Tipo de riesgo ESG: Pilar social

Resumen: En otro escándalo ESG que sacudió al sector tecnológico, en 2018 varios medios sacaron a la luz cómo la firma británica Cambridge Analytica recopiló datos personales de decenas de millones de usuarios de Facebook. Las investigaciones revelaron que Cambridge Analytica recolectó datos de hasta 87 millones de usuarios para crear “perfiles psicológicos” usados más adelante en campañas políticas en EE. UU. La catástrofe en privacidad llevó al CEO de Facebook, Mark Zuckerberg, a testificar ante el Congreso. 

Un año después de destaparse el escándalo, en el verano de 2019, la Federal Trade Commission (FTC) anunció que Facebook sería sancionada con 5.000 millones de dólares por violaciones masivas de privacidad. En respuesta al fuerte impacto reputacional, Facebook adoptó una nueva estrategia de privacidad que incluyó duplicar su personal de ciberseguridad hasta los 20.000 empleados. 

Cumplir con ESG ya es un imperativo global

Aunque la importancia de ESG puede fluctuar en EE. UU., sigue siendo una prioridad para gobiernos, organismos reguladores, consumidores y accionistas en el resto del mundo. La influencia creciente de este marco se traduce en un aumento equivalente del riesgo ESG. Aunque el concepto puede resultar a veces vago o subjetivo, hoy se entiende mejor como la suma de dos grandes categorías: riesgo reputacional y riesgo de incumplimiento normativo. En conjunto, representan amenazas reales y con consecuencias para organizaciones de múltiples sectores. 

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