Las normativas sobre baterías en Europa están cambiando nuevamente, a medida que el mercado y la fabricación de baterías continúan creciendo. Si bien el marcado CE no es algo nuevo, la forma y el lugar en que se aplica a las baterías han cambiado bajo el nuevo Reglamento de Baterías de 2023.
En este artículo, analizamos el alcance de la regulación vigente y la nueva, así como lo que deberán hacer los fabricantes respecto al marcado CE en baterías:
Historia de la regulación de baterías en la Unión Europea
Desde su entrada en vigor en septiembre de 2006, la Directiva 2006/66/CE―también conocida como la Directiva de Baterías―ha sido la principal regulación para las baterías utilizadas en la Unión Europea.
La Directiva de Baterías de la UE de 2006 fue aprobada con el objetivo de establecer normas específicas para:
- La comercialización y recogida de baterías
- El reciclaje de baterías usadas
- La cantidad máxima de determinadas sustancias peligrosas que pueden contener las baterías
Sin embargo, mucho ha cambiado en los últimos 17 años. La producción y las aplicaciones de las baterías han aumentado notablemente. Esto es especialmente evidente en el mercado automotriz, donde la demanda de vehículos eléctricos ha cambiado de manera radical desde principios de la década de 2000 (por ejemplo, en 2006 la startup Tesla de Silicon Valley anunció su objetivo de producir un coche deportivo eléctrico de lujo).
Al mismo tiempo, la preocupación por la neutralidad de carbono (un objetivo en el que las baterías desempeñan un papel fundamental) también se volvió central tanto para la opinión pública como para los gobiernos. A medida que estas tendencias seguían avanzando y las baterías adquirían un papel clave en múltiples tecnologías emergentes, quedó claro que la UE debía desarrollar una legislación más adecuada para la actualidad.
El Reglamento de Baterías 2023 en la Unión Europea
Esa nueva legislación, llamada Reglamento de Baterías, fue adoptada por el Parlamento Europeo en julio de 2023 y entró en vigor un mes después, en agosto. Según la Comisión Europea, la demanda global de baterías podría multiplicarse hasta por 14 para 2030. El nuevo reglamento tiene como objetivo “minimizar el impacto medioambiental de este crecimiento exponencial, teniendo en cuenta las nuevas condiciones socioeconómicas, los avances tecnológicos, los mercados y los usos de las baterías”. También busca promover la economía circular, trabajar hacia emisiones netas cero y posicionar a los 27 países de la UE como actores competitivos en la industria mundial de baterías sostenibles.
Comprender la regulación de baterías en la UE
El nuevo Reglamento de Baterías engloba una cantidad significativa de mandatos que se implementarán gradualmente durante el resto de la década. Las regulaciones aplican a todas las baterías vendidas en la UE, incluidas baterías portátiles, industriales, reemplazables y SLI (arranque, iluminación y encendido), entre otras. Cubren un amplio rango de requisitos, que van desde la seguridad y la sostenibilidad hasta el reciclaje y la circularidad. Según la Comisión Europea, el Reglamento de Baterías representa “un logro clave en el marco del Pacto Verde Europeo”, que “impulsa la economía circular y las ambiciones de cero contaminación de la UE, y refuerza la autonomía estratégica de la Unión”.
Cómo afecta el Reglamento de Baterías al marcado CE
Uno de los aspectos más relevantes del Reglamento de Baterías son los nuevos requisitos impuestos en relación con el marcado CE.
El marcado CE―abreviatura de “Conformité Européenne”, o conformidad europea―existe desde 1993 y permite a los fabricantes declarar que su producto cumple todos los requisitos legales aplicables dentro del Espacio Económico Europeo (que incluye la UE y la Asociación Europea de Libre Comercio). Antes de la nueva normativa sobre baterías, el marcado CE se exigía únicamente a productos de 25 categorías distintas (algunos ejemplos: maquinaria, ascensores y dispositivos médicos; la lista completa de grupos de productos está disponible en el sitio de la Comisión Europea).
El Reglamento de Baterías ahora exige que todas las baterías comercializadas en la UE lleven el marcado CE. Como en todas las demás categorías de productos definidas por la Comisión Europea, la responsabilidad de colocar el marcado CE recae en el fabricante. Para aplicar el marcado, los fabricantes deberán cumplir una serie de requisitos que varían según el tipo de batería producida. El reglamento clasifica las baterías en cinco categorías:
- Baterías portátiles
- Baterías industriales
- Baterías para vehículos eléctricos
- Baterías para vehículos ligeros de transporte (LMT, light means of transport)
- Baterías de arranque, iluminación y encendido (SLI, starting, lighting and ignition)
Los requisitos para estas baterías―que, como se mencionó, varían según el tipo―incluyen información sobre la huella de carbono de la batería y el contenido de material reciclado; umbrales de rendimiento y durabilidad; y un sistema de gestión de baterías (BMS) que proporcione datos valiosos sobre el estado y la vida útil esperada de la batería.
Siempre que sea posible, el marcado debe aparecer en la propia batería. Si esto no es viable o resulta poco práctico, el marcado CE puede colocarse en el embalaje o en la documentación asociada.
Esta regulación específica entra en vigor en 2026.
Regulación de baterías en la UE y organismos notificados
Dependiendo del tipo de batería, las empresas que busquen cumplir los nuevos requisitos de marcado CE podrían necesitar colaborar con un organismo notificado. Los organismos notificados son entidades avaladas por su nación dentro de la UE para evaluar la conformidad de productos específicos. Las empresas que fabriquen baterías portátiles y baterías industriales con una capacidad inferior a 2 kWh están exentas de esta obligación y pueden encargarse por sí mismas de la evaluación y certificación. Sin embargo, los fabricantes de todos los demás tipos de baterías deberán acudir a un organismo notificado para lograr el cumplimiento y colocar el marcado CE.