El informe sobre el clima de la ONU publicado el lunes concluyó que el mundo probablemente superará su meta climática a principios de la década de 2030. Según el informe, “las temperaturas ya han aumentado 1,1 grados Celsius por encima de los niveles preindustriales, lo que ha provocado eventos climáticos extremos más frecuentes e intensos que han generado impactos cada vez más peligrosos sobre la naturaleza y las personas en todas las regiones del mundo”.
Ciento noventa y seis países han trabajado conjuntamente para acelerar los esfuerzos de descarbonización global desde que se firmó el Acuerdo de París en la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (COP21) en París, Francia, el 12 de diciembre de 2015, que entró en vigor el 4 de noviembre de 2016.
Los semiconductores son fundamentales para impulsar los esfuerzos de descarbonización y electrificación global; sin embargo, su fabricación implica procesos que consumen grandes volúmenes de agua y electricidad y generan una gran cantidad de residuos. Por ello, la industria de semiconductores ha reconocido la importancia de la sostenibilidad y ha adoptado medidas significativas para reducir sus emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) y su impacto ambiental, al mismo tiempo que contribuye a la reducción de la huella mundial de GEI para crear un futuro sostenible.
Algunas de estas medidas incluyen la conservación del agua, como programas de reciclaje de agua y la mejora de las prácticas de gestión del recurso hídrico, que ayudan a minimizar la huella hídrica de las empresas y reducir el consumo de agua en la fabricación.
La industria también ha desarrollado materiales de embalaje sostenibles, como envases biodegradables y compostables, para reducir residuos y promover la sostenibilidad. Además, se han implementado programas de reciclaje para diferentes materiales utilizados en la fabricación de semiconductores, como silicio, cobre y aluminio. El reciclaje de estos materiales reduce la necesidad de materias primas y disminuye el impacto ambiental de la producción de semiconductores.
Asimismo, la industria ha mejorado la eficiencia energética de sus operaciones mediante la adopción de procesos avanzados de fabricación, como la litografía EUV, que consume menos energía por chip producido. Además, se están diseñando y fabricando nuevos componentes de bajo consumo energético.
Los fabricantes de semiconductores también han implementado medidas de ahorro energético en sus instalaciones, tales como el uso de fuentes de energía renovable y sistemas de iluminación y refrigeración eficientes para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero derivadas de los procesos productivos, junto con la puesta en marcha de programas de compensación de carbono.
La sostenibilidad y la descarbonización comienzan por reducir el impacto ambiental de las propias empresas, pero también deben incluir los efectos aguas arriba y aguas abajo de los negocios. La descarbonización en la cadena de valor es compleja y requiere una estrategia con medidas para las emisiones de alcance 1, 2 y 3 (Scope 1, 2 y 3), lo que implica colaborar con proveedores. En noviembre del año pasado se formó el Semiconductor Climate Consortium (SCC) para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero en la cadena de valor de la industria. Esta colaboración es un paso hacia la creación de estándares sectoriales y hacia una mayor visibilidad.
Cuando las empresas buscan integrar toda su cadena de suministro en sus iniciativas de sostenibilidad, contar con visibilidad sobre las prácticas ambientales y las emisiones de carbono de sus proveedores y socios, hasta el nivel sub-tier, se vuelve esencial.
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