El lunes, China condenó a Estados Unidos, acusando a EE. UU. de uso indiscriminado de la fuerza y violar las leyes internacionales al derribar el supuesto globo espía chino.
«Lo que ha hecho EE. UU. ha asestado un golpe grave y ha dañado los esfuerzos y avances para estabilizar la relación China-EE. UU.», declaró Xie Feng, viceministro de Asuntos Exteriores.
Estados Unidos derribó el globo frente a la costa de Carolina después de que cruzara sitios militares sensibles en Norteamérica. China insistió en que el sobrevuelo fue un accidente con una aeronave civil.
El lunes era el día en que el Secretario de Estado, Antony Blinken, iba a estar en Pekín, reuniéndose con el presidente Xi Jinping para aliviar las crecientes tensiones entre las dos economías más grandes del mundo. En su lugar, Blinken canceló abruptamente su visita, declarando:
«A la luz de la acción inaceptable de China, aplazo mi viaje previsto este fin de semana a China», y añadió que el Departamento de Estado concluyó que «las condiciones no eran propicias para una visita constructiva en este momento».
La tensión entre EE. UU. y China lleva tiempo en aumento y se ha intensificado con las reclamaciones de China sobre Taiwán. Además, este año China ha incrementado su agresividad en los mares de China Meridional y Oriental, generando preocupación entre los aliados de EE. UU. como Japón, Corea del Sur, Filipinas, Tailandia, Nueva Zelanda y Australia.
En los últimos cinco años, la relación China-EE. UU. ha entrado en una nueva y creciente fase de confrontación, conflicto y competencia, afirmó Da Wei, director del Centro de Seguridad Internacional y Estrategia de la Universidad Tsinghua de Pekín. Continuó señalando que el periodo actual es una “nueva especie de Guerra Fría”. «Es muy diferente de la Guerra Fría entre EE. UU. y la Unión Soviética, pero si definimos guerra fría como las dos mayores potencias mundiales enfrentadas en una feroz confrontación y conflicto que no implica enfrentamiento militar directo… nos estamos moviendo rápidamente en esa dirección».
El mundo observa con preocupación que el conflicto agrave las crisis económicas actuales en muchos países. No obstante, parece que Blinken y altos funcionarios chinos mantienen planes de asistir a la Conferencia de Seguridad de Múnich a mediados de febrero y a la reunión de ministros de Asuntos Exteriores del G20 en la India a comienzos de marzo, lo que podría brindar oportunidades para retomar el diálogo.
Impacto en la industria tecnológica
El año pasado, la industria tecnológica puso atención al aumento de la tensión entre EE. UU. y China y empezó a desvincularse gradualmente de China. Este año comenzó con Estados Unidos, Japón y los Países Bajos acordando restringir el acceso de China a ciertas tecnologías y equipos para la fabricación de chips con el objetivo de limitar su capacidad de desarrollo de semiconductores. Además, EE. UU. está considerando cortar por completo a Huawei de todos los proveedores estadounidenses y ampliar las prohibiciones de la UFLPA (Ley de Prevención del Trabajo Forzoso Uigur).
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